miércoles, 30 de mayo de 2007

De anglicismos y otras hierbas

Recientemente una amiga me preguntó qué pensaba yo acerca de la vorágine de anglicismos que ha inundado la publicidad ecuatoriana. Advierto que esta es mi opinión personal, pero no creo que esté muy lejos de la verdad.

Primero, creo esta invasión de anglicismos se debe mucho a la moda. Claro, todo lo que esté escrito en otro idioma parece tener un aire más elegante, parece revestirse de distinción y revelarnos como personas cultas y cosmopolitas, y, por supuesto, hacer de nuestro negocio o de nuestro producto algo mucho más de mundo. Suele considerarse de mayor impacto el uso de estos términos, a la vez que anuncian la gran aspiración de acceder a una clientela mucho más culta, 'al menos bilingüe'.

Sin embargo, para mí al menos, el uso de extranjerismos (y ojo que no digo solo anglicismos, sino galicismos, italianismos, germanismos, etc., etc.) revela una gran pereza intelectual y una inmensa falta de imaginación. Es mucho más fácil echar mano de palabras extranjeras que escarbar un poco más en la riqueza de nuestro español. Resulta más cómodo seguir a esa gran ola de 'modernidad' que quedarse en nuestro 'pueblito', hablando las palabras que nos acompañan desde la niñez.

En fin. Sin embargo, a la invasión de anglicismos le añadiría otro factor, aparte de la idea errada de elegancia, que para mí solo se traduce en pereza. Este factor es el de la migración. Estados Unidos sigue siendo para los ecuatorianos el primer destino para emigrar, incluso ha llegado a afirmarse que Nueva York ¡es una de las principales ciudades del Ecuador!, debido a la gran cantidad de ecuatorianos que habitan en ella.

El hecho de que cada vez sean más los ecuatorianos que viajan a EE.UU. ha causado que sean cada vez más los ecuatorianos que hablan inglés, y de la misma manera que se considera a ese país como el símbolo de la modernidad, el progreso, el escape de nuestra dura realidad, no es extraño que se considere al inglés como el símbolo máximo de la cultura y de la elegancia, como en su tiempo fue considerada Francia, lo que explica la invasión de galicismos en el español de inicios del siglo pasado.

Hablar inglés es abrir los ojos al mundo, es dejar de ser un donnadie para convertirse en alguien que todo lo abarca y todo lo conoce. Qué gran error y qué penoso que no se intente conservar los orígenes, hablar con orgullo nuestro maravilloso español, que en Ecuador tiene muchas salpicaduras del quichua y de varios idiomas preincaicos. En fin, que muera la pereza, hablemos en español.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que tiene una forma muy erronea de pensar.

Anónimo dijo...

Tu tener razon! ,pero solo en una parte. El lenguage simpre esta en un constante estado de cambio y aquellos que definen el futuro de una lengua son sus hablantes. Tontos y necios abundan donde quiera y ellos solo ellos definen el futuro de la lengua. Oh? ¿Acaso hablas latin classico, arameo o griego antiguo? Ellas murieron porque lo que no cambia simplemente muere.

Alevín dijo...

Maese María del Pilar:
Se me presenta muy pero muy interesante tu propuesta, y como estoy comenzando mi proceso de escribir voy a seguir más de cerca tus apuntes.
Yo creo que la razón porque las personas no conocen en demasía su propio idioma (aparte de las que tu has expuesto) es por la falta de herramientas para poder solventar los vacíos de la televisión y de las traducciones al español baratas que llegan por ese canal.
De antemano gracias por el esfuerzo que realizas por reafirmar al español latino que tanto orgullo nos merece.
¡Una gran saludo!

María del Pilar Cobo dijo...

Gracias, Alevín, un placer contar con tus comentarios.

sandra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.