domingo, 22 de abril de 2012

¿Economía lingüística o ley del mínimo esfuerzo?


Spro k ud ntiend lo k stoy scribiend. ¿Lo entendió? Si no lo entendió seguramente pertenece a la generación de los migrantes digitales, que, como yo, aprendieron a redactar los mensajes con palabras completas. Sabemos que uno de los principios para establecer la norma en las lenguas es la economía lingüística: utilizar la menor cantidad de palabras para expresar lo que se quiere decir. Pero, en la actualidad, con los mensajes de texto, ¿se aplica realmente este principio o se recurre a la ley del mínimo esfuerzo? En realidad, es obvio que se trata de pereza lingüística más que de economía, o de una economía tan básica que es capaz de pasar por encima de cualquier norma hasta convertir a la lengua en algo ininteligible.

Es muy distinto hablar de la economía lingüística que aplicamos al acortar algunas palabras que  han llegado a formar parte del español estándar, como cine, tele, bici, foto o trole.  También podemos hablar de economía lingüística cuando evitamos circunloquios o redundancias, como los tan usados volver a repetir o volver a rehacer (recordemos que el prefijo re- significa repetición, por lo tanto con repetir o rehacer nos basta, no es necesario reiterarlo con el verbo volver).  En estos casos, y en otros más, podemos ver cómo la economía no afecta al lenguaje sino que ayuda a ahorrar espacios o palabras sin restarle comprensión al texto.

Recordemos que en nuestro idioma son básicas las vocales, no podemos prescindir de ellas, por lo tanto, escribir q o k en lugar de que, o m e lugar de me, no es modernizar al español sino apocarlo y quitarle su riqueza léxica. Las letras están ahí no solo para ser pronunciadas, también lo están para ser escritas, aunque eso implique gastar en un mensaje más.

Publicado en la revista Cartón Piedra, no dejen de leerla.

1 comentario:

Yo dijo...

Yo sí lo entendí, jaja. He intentado escribir así, pero no puedo, es más, me tardo muchísimo más que si escribo como se debe. Es cierto lo que usted dice, más que economía, es una enorme pereza no escribir las palabras completas. Lo que es peor: la gente se acostumbra tanto a escribir así que, en contextos formales, dejan ver que han descuidado enormemente esta parte de la ortografía.